Candelariazos: “Frente a las dictaduras” por Antonio Barreto Sira

(Foto: Cortesía)

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“El tirano, Marcos Pérez Jiménez, ha abandonado el país a bordo del avión presidencial la ‘Vaca Sagrada’”, así reportaban las estaciones de radio la huida del dictador en aquella madrugada del 23 de enero.

Inmediatamente, una muchedumbre de venezolanos colmó las calles de toda la nación festejando el regreso de la democracia; salieron a celebrar la libertad que despuntaba con el nuevo día.

Tal vez, este pequeño relato sea un “déja vu”  para aquellos inquilinos de Miraflores que han instaurado en Venezuela una nueva tiranía.

Y es que, los venezolanos estamos padeciendo un nuevo sistema totalitario y autocrático que nos  obliga a recordar aquel 23 de enero y a analizarlo con otros ojos.

Han pasado 59 años, la tecnología ha avanzado, las modas han cambiado, inclusive muchas de las tradiciones ahora son diferentes, no obstante los regímenes totalitarios se siguen comportando igual, y si cambian es para perfeccionar sus métodos de represión y violación de derechos fundamentales.

Ayer fueron mártires políticos  los que cayeron víctimas de las persecuciones, las balas asesinas de los esbirros y el exilio, ahora son todos los venezolanos los que somos presos de la angustia, el amedrentamiento y el acoso del sistema dictatorial.

Durante  el gobierno de Pérez Jiménez  los exiliados y presos políticos abundaban, pero con Maduro los niveles de represión han llegado al paroxismo, a la cúspide de lo insoportable.

El general Pérez Jiménez se ha quedado en pañales frente a estos nuevos esbirros de camisa roja y barriga llena.

Como lo afirmase el compañero diputado y nuestro secretario general en Acción Democrática (AD), Henry Ramos Allup, “Pérez Jiménez asesinaba con balas, pero esta gente lo está haciendo  de una forma más cruel, negándole la comida al pueblo, evitando que adquieran medicinas”-

Luego de la caída de la dictadura militar, en aquel día del 23 de enero de 1958, hasta el ascenso de Hugo Chávez en 1999, vivimos la etapa democrática.

¡Sí! Hubo errores, equivocaciones y desviaciones. No obstante, durante el período de democracia civil, Venezuela creció como nunca; se construyeron universidades, urbanizaciones, carreteras, teatros, muchas enfermedades fueron erradicadas, la calidad de vida del venezolano aumentó, fuimos el país con la clase media más fuerte y extendida de todo el continente.

Hubo éxitos y muchos triunfos sociales y económicos, y sobre todo se respetaron los Derechos Humanos y la dignidad del pueblo.

Este período democrático y civil ha quedado en medio de dos regímenes  despiadados, aunque es necesario reiterar que el actual modelo es más cruel que el padecido hasta 1958.

Y para muestra un botón. La ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Valera, publicó en las Redes Sociales el trato humillante y detalles de la detención ilegal del diputado Gilber Caro, lo que claramente es una violación de los Derechos Humanos.

Justamente esto es lo que convierte a este modelo autocrático aún más peligroso que los anteriores; para los actuales esbirros  el atropello y el abuso no son delitos de Lesa Humanidad sino que es el “deber ser” de su comportamiento en “revolución”.

No es posible acusarlos de inmorales, porque ellos carecen de moral. Ante esto, los demócratas tenemos que estar más unidos y revivir el espíritu de libertad y lucha del 23 de enero.

Antonio Barreto Sira / @BarretoSira
– Diputado a la Asamblea Nacional por el estado Anzoátegui
– Subsecretario General de Acción Democrática en Anzoátegui

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